jueves, 24 de abril de 2008

Historia de El Salvador





Historia de El Salvador

La historia de El Salvador es la propia de un país centroamericano que ha pasado por diversos periodos, los cuales han marcado su actual estado económico, político y social. Antes de la llegada de los conquistadores españoles a tierras americanas, el territorio estaba habitado por diversos pueblos amerindios que ya habían formado órdenes sociales sofisticados; con la conquista, el sincretismo y el sometimiento toman protagonismo hasta que, en consecuencia de la explotación y motivos externos, El Salvador logra su independencia en 1821, comenzando ahí un periodo de convulsión política, liderado por los grandes terratenientes. En 1931 inicia un periodo conocido como la "dictadura militar", donde el ejército controla al Estado hasta 1979. Durante la década de 1980, una guerra civil azotó con fuerza a la sociedad salvadoreña, dejando un saldo de muertos y desaparecidos sin precedentes en su historia. Es en 1992 cuando se firman los Acuerdos de Paz de Chapultepec, evento que marca el inicio de una nueva época en la historia de la nación. En la actualidad, la situación económica y social tiende a dificultar las posibilidades de superación de la población.




LA CONQUISTA ESPAÑOLA

 LA CONQUISTA DE CUZCATLÁN

En junio de 1524, Don Pedro de Alvarado salió de la población de Ixinche en el actual territorio de Guatemala para iniciar el proceso de la conquista de Cuzcatlán. Bajo su mando estaban unos 250 soldados españoles y unos 6,000 indios aliados. Luego de pasar por los poblados de Itzcuintlán, Atiepac, Tacuilula, Taxisco, Guazacapán, Chiquimulilla, Tzinacaután, Naucintlán y Paxco, llegó a las riberas occidentales del río Paxa (hoy río Paz), y dispuso cruzarlo para introducirse en los territorios pipiles. Cabría mencionar que a su paso por las poblaciones mencionadas cometió todo tipo de abusos contra la población indígena que poco o nada podían hacer contra el poder de sus armas de fuego.

Luego de algunas leguas de camino llegaron a una población llamada Mojicalco o Mochizalco como afirma Barberena; esta población coincide con la actual población de Nahuizalco. Alvarado la encontró desierta porque sus habitantes la habían abandonado luego de enterarse de los atropellos que había realizado al otro lado del Paz. Luego continuó hasta la población de Acatepec que también había sido abandonada por sus habitantes.

Alvarado continuó hacia el sur y llegó a la población de Acaxual que se localizaba a unos 8 Km al E del actual puerto de Acajutla, al continuar, se encontró a media legua del pueblo con el ejército pipil entablándose una cruenta batalla que el mismo Alvarado describe en los siguientes términos: "...nos persiguieron todos gritando, hasta llegar a las colas de nuestros caballos y sus flechas que lanzaban caían adelante de nuestros delanteros y cada momento avanzábamos todos ganando el llano, ya todo era llano para ellos y para nosotros. Y cuando habíamos retraído un cuarto de legua y ellos siguiéndonos, y estábamos adonde a cada uno le habrían de valer solo las manos y no el huir de vuelta sobre ellos con toda la gente y rompimos por ellos, y fue tan grande el destrozo que en ellos hicimos que en poco tiempo no había ninguno vivo, porque venían tan armados que el que se caía al suelo no se podía levantar por sus corseletas de algodón de tres dedos hasta los pies y sus flechas y lanzas muy largas. En cuanto se caían nuestra gente de a pie los mataban a todos. En este encuentro me hirieron muchos españoles y yo con ellos. Me dieron un flechazo que me pasó la pierna y entró la flecha en la silla de montar, quedando yo clavado al caballo, y de la cual herida quedé lisiado, que me quedó una pierna más corta que la otra bien cuatro dedos".

Luego de la batalla, Alvarado realizó un repliegue para curar a los heridos, habiendo permanecido unos cinco días en Acaxual. A pesar de la gravedad de su herida, que le obligaba a permanecer en la retaguardia, marcharon contra el poblado de Tacuxalco, que se encontraba situado a 1 Km al S de la actual ciudad de Sonsonate; allí se entabló una desigual batalla con enormes pérdidas para el ejército pipil. Los españoles descansaron un par de días y continuaron hacia Miaguadán que encontraron desierta. Al pasar esta población prácticamente abandonaron territorio Izalco e ingresaron a territorio del Señorío de Cuzcatlán.

Al llegar a la población de Atehuan (actualmente es el municipio de Ateos en el Dpto. de La Libertad), Alvarado se encontró con mensajeros de los Señores de Cuzcatlán "para dar desde ya obediencia a sus majestades", enviando a decir que ellos "querían ser sus vasallos y ser buenos", por lo que Alvarado marchó hacia la capital donde recibió las más cálidas atenciones. Ello no evitó que los españoles se dedicaran al pillaje, esto provocó que los habitantes de Cuzcatlán huyeran a los montes adyacentes lo que fue interpretado por Alvarado como un acto de rebeldía que se tradujo en una condena a muerte para los señores de Cuzcatlán que murieron ahorcados, y que el resto de los habitantes fueran vendidos como esclavos "para pagar con el producto de la venta el precio de 11 caballos que habían muerto y las armas y pertrechos que se habían perdido en las campañas precedentes" .

Parece ser que el 21 de julio de 1524, Alvarado regresó a Guatemala debido a lo crudo del invierno. La conquista continuó hasta el año de 1525, ya que se tienen datos, aunque no muy precisos, de que la Villa de San Salvador fue fundada el 1o. de abril de 1525 en el sitio que ocupa actualmente, ya que a finales de 1524 se erigió en el valle de la Bermuda a 8 kilómetros al sur de Suchitoto, pero debido a problemas con los indígenas de la zona, la villa se trasladó al "Valle de las Hamacas".

El 6 de mayo de 1525 celebra sesión el cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, expresándose en él, Pedro de Alvarado en los términos que de ese modo recoge el acta correspondiente:

Los españoles que llegaron a El Salvador, se dieron cuenta rápidamente de que aquí nunca obtendrían las riquezas en oro y plata que sus connacionales habían logrado en México y el Perú, por lo que optaron por la explotación de las riquezas vegetales que los indios cultivaban con éxito. Pero para llevar adelante dicha explotación tuvieron que utilizar a millares de indios quienes eran los que mejor conocían la tierra.

 LOS CONQUISTADORES

Muy pronto fue manifiesto para los primeros colonizadores que si querían convertir su conquista y colonización en una realidad permanente, tenían que incorporar al aborigen a la estructura de su sociedad. Claro está que el indígena pronto llegó a ser parte indispensable en dicha estructura, y se le persuadió o se le obligó a asumir un papel integrante del modelo de la sociedad colonial española.

En cuanto al paisaje, la profundidad del impacto de la conquista fue en gran parte el resultado de esta valoración española, completamente distinta de la del indígena en cuanto a los fines y función de la tierra y de los hombres en torno a ellos .

El español descubrió mediante la conquista las posibilidades de lucro personal que ofrecían una tierra fértil y sus habitantes, y consideró ambos aspectos en términos de explotación. Esta nueva visión se expresó en las nuevas formas de uso, colonización y tenencia de la tierra. Tres siglos de ocupación española produjeron un paisaje que muestra clara evidencia del impacto de las actitudes y actividades españolas en las formas preexistentes. Este paisaje, se puede llegar a comprender mejor en términos de los procesos que lo crearon: procesos que desbarataron y redistribuyeron la población nativa, y que introdujeron formas nuevas en el uso y tenencia de la tierra .

Cuando los españoles se empezaron a establecer y a beneficiar de las llamadas "Encomiendas", el indio pasó a ser prácticamente un sirviente del español, y aunque legalmente la tierra no era propiedad del español, existían una serie de obligaciones del indio para con el "Encomendador", que le aseguraban a este una cómoda subsistencia y al correr del tiempo, una buena acumulación de riquezas.


LA COLONIA

ORGANIZACIÓN TERRITORIAL DE EL SALVADOR Y CENTROAMÉRICA DURANTE LA COLONIA

Centroamérica prácticamente fue conquistada desde dos direcciones. Por el norte, desde Nueva España (México), Pedro de Alvarado, enviado por Hernán Cortés, efectuó la conquista de Chiapas, Soconusco, Guatemala, El Salvador y Honduras; y desde Panamá, Pedrarias Dávila envió varias expediciones dirigidas por Gil González Dávila y Hernández de Córdoba.

Durante la colonia el régimen administrativo sufrió numerosas modificaciones. Muchas veces los cronistas llamaron “provincias “ a las subdivisiones de una “provincia” por lo que el número de ellas varía constantemente.

En 1542 se creó la Audiencia de los Confines que incluía a Guatemala y Nicaragua. Antes de esa fecha Guatemala pertenecía a la nueva España. La Audiencia de los Confines tenía las siguientes provincias: Yucatán, Chiapas, Soconusco, Guatemala (a la que pertenecía San Salvador y Sonsonate), Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Se le llamó Capitanía General de Guatemala.

En 1563 Felipe dundo II crea la Audiencia de Panamá a la que pasan Costa Rica y Nicaragua. En 1568 se establece la Audiencia de Guatemala con Chiapas (Soconusco incluida en ella), Verapaz, Suchitepéquez, Escuintla, Chiquimula, Totonicapán, Sololá, Quetzaltenango, Chimaltenango, Sacatepequez, Sonsonate, San Salvador, Comayagua, León y Costa Rica. Yucatán, Tabasco y Cozumel pasaron al Reino de Nueva España.

En 1576, el oídor Diego García de Palacios señala 13 provincias principales y otras más pequeñas y de menor importancia. Entre los principales señala San Salvador, Los Izalco y San Miguel. En el siglo XVII Barberena señala que la Audiencia de Guatemala estaba compuesta de 32 provincias, 4 gobiernos, 9 alcaldías mayores, 18 corregimientos y el valle de Guatemala sede la Capitanía General. San Salvador y Sonsonate eran alcaldías mayores y constituían dos provincias de la Capitanía General de Guatemala.

En 1786 San Salvador fue elevado al rango de Intendencia junto con León, Ciudad Real de Chiapas y Comasagua. La lejana Costa Rica fue organizada como un gobierno dirigido desde la Capitanía General. De todos los que fueron elevados al rango de intendencias sólo San Salvador había pertenecido directamente a la capitanía general de Guatemala, las otras provincias elevadas a intendencias tenían ya un territorio considerable bajo su administración. San Salvador recibe este honor por la importancia que había adquirido como el productor de añil más importante del área.

La alcaldía mayor de Sonsonate se había convertido en el puerto más importante del pacífico y la mayoría de los productos que se exportaban desde las provincias de la intendencia de San Salvador, se hacían por él. Es por estas razones y por una larga enemistad con las autoridades y los comerciantes de la capitanía general de Guatemala que después de la Independencia, la alcaldía mayor de Sonsonate toma la decisión de adherirse al Estado de El Salvador. La alcaldía mayor comprendía los actuales departamentos de Sonsonate y Ahuachapán.


LA TENENCIA DE LA TIERRA Durante la colonia la tenencia de la Tierra se distribuyó en:
Realengas: Por el hecho del descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo toda la tierra bajo el dominio español pasó a ser propiedad del Rey de España y se denominaron Realengas.
Propiedad privada: El primer acto de desprendimiento de los Reyes de Castilla fue el de concederle a los conquistadores, tierras en compensación de los méritos alcanzados, recordemos que todas las empresas de conquista y colonización eran sufragadas por personas particulares y no por la corona. Posteriormente se otorgaron tierras a otros colonizadores y otras se vendieron en pública subasta. En estas tierras surgieron las grandes haciendas ganaderas en los lugares donde había mucha población indígena como fue el caso de San Salvador o las pequeñas propiedades trabajadas por los propios españoles como fue el caso de Costa Rica.
Comunales: En un segundo momento la Corona española devolvió a los indios sus tierras comunales.
Ejidos: Finalmente alrededor de cada alcaldía se les concedió tierras a éstas en calidad de ejidos.

 ESTRATIFICACIÓN SOCIAL DURANTE LA COLONIA
Los españoles originarios de Castilla. Ocupaban la posición privilegiada, tanto los que se habían establecido en el Nuevo Mundo, como los que eran enviados por la Corona para desempeñar puestos importantes en la administración pública como virreyes, capitanes generales, oidores de las reales audiencias, etc. Por supuesto, dentro de los mismos españoles había diferenciaciones y estratificaciones debido a las posiciones que desempeñaban, a su riqueza, etc.
Los criollos. Eran los hijos de españoles nacidos en el Nuevo Mundo, que cada día aumentaban en número y que manejaban las haciendas heredadas de sus padres, el comercio y los obrajes de añil entre otros menesteres, pero que no podían acceder a los puestos de la administración pública.
El clero. Algunos llegaron a adquirir muchas tierras y riquezas, aunque la mayoría trabajaba con mucho celo y pasión para la conversión de los naturales al cristianismo. Algunos como Fray Bartolomé de las Casas se convirtieron en defensores de los indios. Bajo la autoridad de la Iglesia estaban los monasterios, cementerios, nacimientos, casamientos, etc.
Los indígenas. En el territorio salvadoreño se dedicaron a trabajar las haciendas y los obrajes de añil a través de las encomiendas. La esclavitud de la población indígena prácticamente no ocurrió en El Salvador ya que la colonización coincidió con la prohibición de la esclavitud para los indígenas dada en las Leyes de Indias.
Los mestizos. A los hijos de españoles e indios se les llamó mestizos o ladinos y al no ser criollos o españoles y no estar protegidos por las Leyes de Indias pasaron por grandes dificultades para sobrevivir, tenían que ingeniárselas, estafaban o engañaban a los indios, colaboraron con los comerciantes, y trabajaban en el servicio doméstico, entre otras cosas.
Los negros. Al no existir minas importantes en el territorio salvadoreño, muy pocos esclavos negros fueron importados. Se tiene noticia de algunos capataces negros en las haciendas y de otros que trabajan como domésticos.

EL RÉGIMEN DE LA ENCOMIENDA La encomienda es una institución similar a las que se instauraron en Andalucía y Extremadura en España, luego de la reconquista de esos territorios por Castilla. Era un repartimiento de islámicos en la Península Ibérica o de indios en el Nuevo Mundo a manos de un señor, casi feudal denominado “encomendero” para promover la evangelización de estas personas. La encomienda en el Nuevo Mundo era una concesión librada por el rey a favor de un español. Un mérito de conquista y colonización, que consistía en percibir tributos de un conglomerado indígena. Este privilegio se extendió en el siglo XVI a otras personas que no habían participado ni en la conquista, ni en la colonización. El tributo podía ser pagado en especie o en mano de obra. La mayoría de las haciendas ganaderas eran trabajadas por indígenas dados en encomienda. El encomendadero tenía la obligación de cristianizarlos y protegerlos. Aunque las leyes dadas por la corona prohibían la explotación de los indios, Castilla se encontraba demasiado lejos de los indios y los abusos por parte de los encomenderos se cometieron por doquier. La encomienda se convirtió en una institución que explotaba a los naturales de estas tierras.

 LA FINANCIACIÓN DEL ESTADO COLONIAL Debido a la escasez de fondos de la Corona de Castilla los puestos en la administración pública eran muchas veces vendidos por la Corona. Los altos funcionarios vendían a su vez los puestos a los recaudadores de impuestos para que estos se resarcieran en los tributos que cobraban, o percibían un porcentaje del oro y la plata que se enviaba a Castilla.

Las Colonias no podían comerciar entre ellas sino que todo el comercio debía hacerse a través de la Casa de Contratación de Sevilla, en España. Por otra parte la corona estancó la pólvora, el tabaco, el alcohol y los naipes. Las autoridades españolas podían concesionar a comerciantes particulares la venta de estos productos.

 

DESAPARICIÓN DE LA POBLACIÓN INDÍGENA La relación histórica anterior debe entenderse en el contexto del descubrimiento y conquista de América. Los conquistadores deseaban descubrir y dominar las tierras descubiertas para enriquecer y engrandecer la Corona Española y a la par enriquecerse ellos mismos. Tenían además algunas obligaciones como la de evangelizar a los indios, que ellos mismos no comprendían a cabalidad, por lo que en esta etapa de la vida de El Salvador deben tenerse en cuenta algunas actuaciones, características y circunstancias que brevemente se exponen a continuación:
Mano de obra indígena. Los conquistadores españoles no encontraron en Centroamérica y por lo mismo en El Salvador, el oro y la plata que esperaban encontrar, sobre todo con las noticias de otros lugares como México y Perú, pero pronto constataron que en su lugar existía una población indígena que sabía trabajar la agricultura, que sabía mediante su trabajo extraerle buenas y abundantes cosechas a un número significativo de especies. Los españoles igualmente pronto concluyeron en que el método para enriquecerse era el de lograr que los indios trabajaran para ellos, dando paso a innumerables formas de abuso y explotación en las encomiendas y haciendas.
Enfermedades. La población indígena disminuyó enormemente durante la colonia debido a enfermedades, traídas por los conquistadores, como la Viruela y el Sarampión, y también por la explotación a que fueron sometidos en las haciendas, en las pocas minas existentes y en los obrajes de añil.
El mestizaje. En El Salvador se dio un proceso acelerado de mestizaje debido principalmente a dos razones: 1) Los españoles, con el objeto de supervisar mejor sus cultivos se fueron a vivir en los asentamientos campesinos próximos a sus encomiendas y haciendas, lo que determinó la inexistencia de zonas de cultivo y vivienda exclusiva para españoles e indios como pasó en Guatemala, sino que se dio una mayor convivencia que permitió el contacto de españoles e indios; 2) Al hecho que a las mujeres españolas sólo les fue permitido venir a América entre 60 y 70 años después de realizado el descubrimiento, dándose mucho contacto sexual entre conquistadores y mujeres indias.

Evangelización. En lo que se refiere a la evangelización se dieron grandes irregularidades por la falta de sacerdotes, ya que el primer seminario se fundó 200 años después de la conquista. Entre tanto, los pocos curas españoles, los encomenderos y los soldados enseñaban el evangelio, cada uno a su modo. Es curioso que para evangelizar estas tierras, a los soldados que eran dados de baja, se les contrataba pagándoles un sueldo para que fueran a enseñar un evangelio que muy poco conocían.
La economía. La producción de cacao había disminuido casi totalmente, debido a la desmotivación del indio experimentada con la destrucción de sus dioses e ídolos y su sustitución por cruces e imágenes por parte de las autoridades e Iglesia en su afán de cristianizarlos. Habiendo perdido el cacao su importancia, la producción de añil se convirtió en el factor económico más importante. El tabaco en la zona de San Vicente, único lugar autorizado para su cultivo, constituyó otro factor positivo en la economía de la Intendencia. Por supuesto que los cultivos precolombinos se mantuvieron a través de toda la colonización como el maíz y otros y también la caza y la pesca.

Levantamientos indígenas. Como dato curioso podemos señalar que durante la colonia no se registraron levantamientos indígenas de consideración, los que sí ocurrieron en la época independiente, como en 1833, el del indio Anastasio Aquino en los nonualcos. Es de observar que muchos indios se alejaron de las ciudades y vivieron solos con sus familias, subsistiendo con lo que producían de la tierra y también de la caza y la pesca.





ÉPOCA PRECOLOMBINA,

 GRUPOS INDÍGENAS QUE HABITARON EL ACTUAL TERRITORIO SALVADOREÑO.

El Salvador es una pequeña República situada en el corazón de América Central, es la de menor extensión territorial en todo el continente, con una población estimada en aproximadamente seis millones de habitantes. Al recorrer todo el país, podemos constatar una total homogeneidad de raza y cultura, notando una ausencia casi total de minorías raciales y étnicas.

Los indígenas que poblaron el actual territorio salvadoreño, implicaban cuatro elementos principales: los autóctonos, los proto - nahoas, los maya - quiché y los aztecas o mejicanos que parece ser, son los ascendientes inmediatos de nuestros pipiles.

Según la carta - informe del Lic. Dr. Don Diego García del Palacio, dirigida al Rey Felipe II, en 1576, se hablaban en lo que hoy es El Salvador, cinco lenguas distintas: Pipil, chontal, popoluca, patón y taulepalua.

Al occidente del país se localizaban los izalcos, al centro la capital del señorío de Cuzcatlán y al oriente de la actual república se encontraban los pueblos chontales desde Iztepeque al pie del volcán de San Vicente hasta la región del Chaparrastique al oriente del río Lempa. En la misma región oriental del Chaparrastique se localizaron algunas tribus Lencas en las márgenes del río Torola en Morazán .

En el actual territorio de Chalatenango, florecieron las tribus Chorties en los alrededores de la población de Tejutla y en las cercanías de la actual ciudad de Chalchuapa, donde se pueden apreciar hoy en día las monumentales Ruinas del Tazumal, se desarrollaron los Pokomanes que también pertenecen a la familia Maya - Quiché .

La lengua que se hablaba en la región central y occidental del país era el nahuatl, del cual aún se conservan sus raíces primeras, aunque esto no impedía que se hablaran otras lenguas como era el caso del pokomán en Santa Ana y el potón en la región norte del departamento de La Unión.

Podríamos afirmar que la región propiamente pipil comprendía desde el río Paz hasta la margen occidental del río Lempa, lo que corresponde aproximadamente las 2/3 partes del actual territorio salvadoreño.

 EL TERRITORIO DE CUZCATLAN.

La región pipil denominada antiguamente "Nequepio" y más recientemente "Cuzcatlán" (todavía se denomina así al territorio salvadoreño), se componía esencialmente de varios cacicazgos: El más importante de ellos, el "Señorío de Cuzcatlán" que comprendía la región central del país; y el de Señorío de Izalco, cuya ciudad principal era Tecuzalco y que se extendía por el actual departamento de Sonsonate

La palabra "Cuzcatlán" significa "Tierra de Preseas" debido a la abundancia de riquezas naturales de la región.

La capital del señorío de Cuzcatlán era la ciudad del mismo nombre, generalmente considerada como la metrópoli de la región pipil. Estaba situada a 8 kilómetros al S/O. de la actual capital de la República, en sus afueras se podía gozar de los beneficios de una hermosa laguna que empezó a secarse después del terremoto de 1873. Actualmente estos terrenos son ocupados por la ciudad de Antiguo Cuzcatlán.

Pedro de Alvarado en su segunda carta a Hernán Cortez, hablaba de las importancias y riquezas de nuestra región pipil, en las que se apreciaban "edificios de cal y canto sin grandes obras monumentales" .

Se cree que los pipiles vinieron de México a fundar los Izalcos y Cuzcatlán en el año 1054 D.C., dirigidos por un príncipe tolteca, después de su derrota en una sangrienta disputa sobre sucesión dinástica. Aunque esta puede no ser una fecha exacta, las investigaciones arqueológicas indican hasta ahora que la migración se dio en el siglo XI .




ORGANIZACIÓN SOCIAL DE LOS PIPILES.

Al momento de la invasión española, los pipiles poseían una democracia militar cuya organización se fundaba en el régimen por tribus con propiedad común sobre la tierra. En la sociedad pipil existía la esclavitud pero no desde la concepción de los europeos, por el contrario, esta esclavitud era más bien un vasallaje en el que el esclavo poseía su rancho, su esposa, mobiliario, su porción de terreno, sus hijos y su libertad, a excepción de algunas épocas donde debía trabajar para su señor.

En 1552, los "Oidores" de México, escribieron al Rey Carlos V, manifestándola que entre los indios existía la esclavitud pero "esa servidumbre era distinta a la otra". Decía que "los indios trataban a sus esclavos como parientes y vasallos" y en cambio "los cristianos (españoles) lo hacían como si estos fueran perros" .

La esclavitud era aplicada en los pipiles solamente contra aquellos que se negaban a casarse y a trabajar la tierra, pero su libertad plena la podían recuperar y sus hijos no la heredaban.

Esto contrastó enormemente con los conquistadores quienes herraban a los indios como bestias. De este modo se pretendía "catequizar" a los indios americanos, asimismo, castigaban cruelmente a los que se conservaban en apego con sus antiguas creencias. En 1639, el Obispo de Yucatán, P. Pedro Sánchez de Aguilar, publicó el "Informe Contra Idolorum Cultores", el cual tenía el propósito de sostener que los Obispos tenían pleno derecho de encarcelar y hacer azotar a los indios que recayesen o conservasen sus creencias y prácticas. Estas actitudes de algunos miembros de la Iglesia contrastaban grandemente con el mensaje evangélico de Nuestro Señor Jesucristo, aunque hay que reconocer la obra de muchos sacerdotes como Fray Bartolomé de las Casas, quienes por estar alejados de los centros de poder de aquellos tiempos, cumplían a cabalidad la misión evangelizadora entre los habitantes naturales de la zona.

Los pipiles guardaban obediencia plena al Cacique cuya principal misión era procurar siempre el orden y la paz de su pueblo así como evitar que sus súbditos estuvieran ociosos; a su muerte, el pueblo lo lloraba durante cuatro días, al cabo de los cuales se consideraba que su alma estaba gozando junto a los dioses por lo que se procedía a su inhumación en posición sentada y ataviado con sus mejores vestidos

La organización social de nuestros antepasados estaba básicamente estratificada en tres niveles: los nobles o "pipiltziu" que comprendían a los más denodados guerreros y a los más austeros y virtuosos ciudadanos, también se les denominaba capules o chinacalli; en segundo lugar estaba la clase media compuesta por los comerciantes y artesanos y en tercer lugar los plebeyos o Mazehuales .

En cuanto a la organización familiar no existían las uniones de hecho, los pipiles creían en el matrimonio en el cual existía igualdad de condiciones para ambos compañeros y se efectuaba de doble carácter, de contrato civil y de acto religioso .

El arreglo del matrimonio durante la adolescencia de los cónyuges por parte de las familias respectivas buscaba combatir la prostitución. El matrimonio se consideraba para toda la vida y el adulterio era castigado con la muerte. Los hijos manifestaban por lo general un venerable respeto hacia sus padres, el padre se denominaba "tatli" o "izcacauhtli" y la madre "nantli"; la herencia familiar correspondía al hijo mayor quien quedaba como "jefe de familia", y a falta de herederos, el Estado recogía la heredad. El divorcio era tolerado pero no estaba legalmente establecido .

En la sociedad pipil nadie podía tomar la justicia por cuenta propia; la pena de muerte, que consistía en el despeñamiento del imputado desde grandes alturas, se aplicaba en los casos de homicidio, adulterio, homosexualidad, apropiación ilícita de propiedades, negligencia al menos por dos años en el cultivo del terreno destinado para el mantenimiento de huérfanos, la traición, la usurpación de funciones o insignias militares, la seducción de las vírgenes con voto de castidad y la embriaguez de los sacerdotes.

La embriaguez entre los pipiles era castigada a excepción de las fiestas públicas y en las personas mayores de 70 años. El servicio militar era obligatorio a los quince años de edad y no existía la declaratoria de guerra.

La guerra entre las diversas tribus y mini - estados eran frecuentes antes de la conquista española; se realizaba con arcos, flechas, lanzas y gruesas bandas de algodón para proteger el cuerpo , pero en términos generales, los antiguos pipiles vivían en una total armonía con la naturaleza.

Para el indio, el uso de la tierra y la recolección de los frutos eran parte inseparable de su existencia cotidiana. La tierra en que vivían era parte trascendental de su ser; era el misterio de donde procedían, del cual dependían, y al cual habrían de volver. Se identificaba con su medio natural hasta con un grado que sería incomprensible para los miembros de las sociedades industriales modernas

El indio aprendió a respetar el medio ambiente y a considerar a todos los seres vivos junto a su existencia, como partes integrales del mundo natural y sobrenatural. No intentó cambiar este mundo, simplemente quiso representar el papel que creyó, le había sido destinado, y pagar su contribución al incesante ciclo de la existencia con un modelo de vida que respetaba la comunidad del hombre, animales, plantas, tierra y clima como un todo único y armonioso.

El uso que del suelo hacía el indígena era más personal e íntimo que el de aquellos que lo hacen modernamente. La oración quiché a Tzultacah, los dioses de la tierra, expresa la intimidad de esta relación: "...tú, ¡Oh! Dios, tú Señor de los montes y valles...; Estoy bajo tus pies, bajo tus manos" .


 LOS SEÑORES DE CUZCATLAN.

La tradición ha conservado los nombres de los últimos "Señores de Cuzcatlán";: Cuahumichín, Tutecotzimit, Pilguanzimit, Tonalhut y Atlacatl quien supuestamente fue tomado preso y ahorcado por Alvarado junto a todo su séquito, a pesar de la hospitalidad brindada a los conquistadores.

Algunas veces se pone en duda la existencia histórica de Atlacatl ya que en un manuscrito cachiquel se encontró el nombre de ATONAL (que significa "Sol de Agua"), como el último de los príncipes cuscatlecos. Tanto a Atlacatl como a Atonal se les concede el mérito de haber herido a Pedro de Alvarado en la batalla de Acaxual. Quizás Atlacatl sea un personaje legendario pero lo cierto es que aún hoy en día es considerado como el símbolo de la resistencia cuscatleca a la conquista española.

El Salvador y El Holocausto
Un capítulo casi desconocido de la Historia de El Salvador

"Durante los últimos años de la guerra, cuando los trenes cargados de deportados recorrian el trayecto que va de Budapest a Auschwitz, el nombre de esta pequeña República era pronunciado por los judíos de Budapest con más esperanza aún que el de los Aliados o de los Rusos que avanzaban. De la nada, El Salvador se les había aparecido, como su nombre lo implica, como su salvador."



Todo se inicia cuando el Primer Secretario en nuestro Consulado en Ginebra, Suiza, George Mandel-Montello, un judío de origen rumano, le sugiere al Cónsul General, Coronel José Arturo Castellanos, estudiar la posibilidad de emitir certificados de ciudadanía salvadoreña a judíos de diversas partes de Europa, a fin de rescatarlos de las garras opresoras de Hitler. Con el aval del Gobierno de El Salvador, se extendieron masivamente certificados de ciudadanía salvadoreña, lo cual permitió a los portadores permanecer bajo la protección de la Cruz Roja. Nuestro país se convirtió en el único que entregó documentos de ciudadanía y no solamente visado de viaje, sin reservas y sin costo alguno.

Y es así como los “salvadoreños” formaron la comunidad extranjera más numerosa de Hungría. El 4 de julio de 1944, el Gobierno de El Salvador solicitó formalmente al Gobierno Suizo, que los salvadoreños en Hungría quedasen bajo la protección del Consulado Suizo en Budapest. Ante la anuencia del Gobierno Suizo, el Canciller salvadoreño, Julio Enrique Ávila envío el 22 de julio de 1944 el siguiente radiograma “excelentísimo señor pillet golaz, consejero federal, jefe departamento político federal, berna. agradecemos bondadosa deferencia aceptar representación en hungría, la cual se extendería a ciudadanos salvadoreños que pudieran estar aquella jurisdicción y a sus intereses privados. antes de ahora ninguna nación ha ejercido tal representación. atentamente julio e avila ministro relaciones exteriores de el salvador”.

La acción salvadoreña ha sido reconocida en varias ocasiones por la Liga Anti Difamación de los EEUU, por el Comité Judío Americano, por la Asociación Visas for Life. En Abril de 1999, la Municipalidad de Jerusalén honró a la nieta del Cónsul Castellanos, al inaugurar la calle El Salvador en el vecindario de Givat Mesua y en septiembre del 2001 se inauguró la Plaza El Salvador.

El 22 de noviembre de 1995, el entonces Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, en su carta a la Liga Anti Difamación escribió: “ En el tiempo de la historia humana cuando demasiadas personas volteaban la cabeza y desviaban la mirada, el Gobierno de El Salvador demostró al mundo el poder de la compasión frente a la injusticia. Su coraje durante la ocupación nazi de Hungría, tal como la demostraron tres extraordinarios diplomáticos salvadoreños, nos sirve a todos como ejemplo de altruismo. Durante un período de gran oscuridad estos héroes llenaron las vidas desesperadas con esperanza, y confío que sus acciones perdurarán como inspiración para las generaciones venideras.”




2 comentarios:

Leyendas dijo...

Me gusta esta historia porque habla de los indigenas y de la epoca precolombina de como algunos se civilizaron en la epoca precolombina y de como los indigenas respetaban muchos esos simbolos que se les presentaban

Leyendas dijo...

Esta historia me gusta mucho chica habla de la guerra y me gusta mucho saber sobre de las querras